Son muchas las personas que en su desesperación ante un síntoma, problema o duda, buscan en la red una respuesta con la que identificarse y calmar sus preocupaciones.

Sin embargo, la salud y lo psicosomático es tan complejo, que la casuística de otras personas puede que se parezca pero jamás es igual que la nuestra. Y una respuesta corto placista más que ayudar probablemente alimente más el problema.

Doctor googleSi lo pensamos fríamente, nos daremos cuenta de que ni siquiera el criterio de varios médicos o psicólogos especializados suele ser el mismo. Así que si ni los profesionales a veces nos ponemos de acuerdo, porque otras personas desesperadas van a dar con la solución a nuestros problemas?

Pero qué demonios, si son profesionales, tendrán que saber qué me pasa y cómo solucionarlo, no?

Como decía, la salud es algo muy complejo y, aunque la medicina haya adquirido el respeto de ser considerada una ciencia, aún está muy lejos de ser una ciencia exacta. Yendo un poco más allá, ni siquiera las ciencias exactas han llegado al límite de conocimiento, se sigue avanzando en ellas.

Y volviendo atrás, la Psicologia, que trata la salud a nivel mental y psicosomático, está más limitada en su conocimiento todavía que la medicina por su juventud, asi que hemos de ser cautos en las respuestas que se nos pueden dar.

Habremos escuchado mil veces la falacia de que sólo utilizamos el 10% de nuestros cerebro. Y la interpretación más saludable que podemos darle a esta idea es que apenas conocemos un 10% de nuestro cerebro y sus intrincaciones con nuestro cuerpo a través del sistema nervioso.

De esta forma, ante las dudas hacia nuestra salud física y mental, se activan nuestros sistemas adaptativos en formato de ansiedad. Y la ansiedad es tan poderosa que, tratándonos de ayudar, puede reactivar nuestros sistemas amplificando los síntomas.

El pensamiento racional que empleamos en la búsqueda de información, tratando de prepararnos ante lo que se nos está viniendo encima, puede suponer mayor amenaza ya que la información de internet es 100% accesible así como 100% caótica.

Pero tenemos la necesidad de poder discriminar entre la hiperactivación fisiológica que se da cuando nos sometemos a un alto nivel de estrés, los síntomas pertenecientes a la ansiedad, a nivel físico, así como, los procesos que ya engloban a la hipocondría.

Vayamos por partes:

Estrés

El estrés es un proceso psicológico complejo que implica actividades tanto emocionales como motivacionales. Se ha tendido a definir mal, sin diferenciarlo de otros procesos emocionales como la ansiedad, la ira o la hostilidad, por ejemplo.

Su estudió comenzó desde el campo de la medicina, y se trata de un proceso en origen adaptativo, que pone en marcha una serie de mecanismos de emergencia necesarios para la supervivencia y sólo bajo determinadas condiciones sus consecuencias se vuelven negativas, siendo esta última faceta la que más se conoce de él.  

Podemos definir el estrés como un proceso psicológico que se origina ante una exigencia al organismo, frente a la cual éste no tiene información para darle una respuesta adecuada, activando un mecanismo de emergencia consistente en una activación psicofisiológica que permite recoger más y mejor información, procesarla e interpretarla más rápida y eficientemente, y así permite al organismo dar una respuesta adecuada a la demanda. 

Esta movilización de recursos afecta a nivel neural y endocrino, por tanto se producen multitud de sensaciones en el cuerpo que bajo un estado de preocupación hacia las enfermedades, podrían malinterpretarse. Aunque hay que tener claro que el estrés no es malo de por sí, sino simplemente adaptativo, pudiendo generar una respuesta orientativa o defensiva según las circunstancias y pudiendo considerarse Euestrés (positivo) o Distrés (negativo).

El síndrome general de adaptación del estrés transcurre en las fases de Alarma, Resistencia y Agotamiento y a continuación se presenta una lista de efectos negativos a tener en cuenta por su posible malinterpretación:

Ansiedad

La ansiedad es una emoción que, en muchas circunstancias, es adaptativa para el individuo ya que le permite estar alerta y dispuesto para hacer frente a los cambios y problemas que el ambiente le plantea. Los problemas se plantean cuando la respuesta resulta excesiva o desproporcionada y "avisa" de señales que no resultan peligrosas para el individuo.

Se define en la actualidad como una reacción emocional ante la percepción de un peligro o amenaza, que se manifiesta mediante un conjunto de respuestas agrupadas en tres sistemas (cognitivo o subjetivo, fisiológico o corporal y motor) que pueden actuar con cierta independencia. Esto implica que las personas, al reaccionar de forma ansiosa, pueden activar en mayor o menor grado cada uno de estos sistemas.

La ansiedad engloba: 

  • Aspectos subjetivos o cognitivos de carácter displacentero (tensión, falta de concentración, aprensión, dificultad para la toma de decisiones, inseguridad, etc.).
  • Aspectos corporales o fisiológicos, caracterizados por u alto grado de activación del sisterma nervioso autónomo y del sisterma nervioso somático (tensión muscular, palpitaciones, escalofríos, sequedad de boca, nauseas, sudoración, mareos, temblores, etc.).
  • Aspectos observables o motores, que suelen implicar comportamientos poco ajustados y escasamente adaptativos (movimientos sin una finalidad concreta, movimientos repetitivos o torpes, tartamudeo, evitación de situaciones, paralización, etc.).

La reacción de ansiedad puede ser provocada tanto por estímulos externos como por internos, pensamientos, ideas, imágenes mentales, etc., que no son percibidos por el individuo como peligrosos o amenazantes. Las características personales generan notables diferencias a la hora de manifestar las reacciones de ansiedad ante las distintas situaciones

Para muestra de síntomas que se pueden dar ante la ansiedad súbita vivida durante un ataque de pánico, pueden ver la imagen del interesante libro "Convivir con el Pánico":

Hipocondría

Los criterios diagnósticos que nos permiten hablar ya de un trastorno de ansiedad llamado hipocondría son los siguientes:

  • Preocupación excesiva y miedo de padecer una enfermedad grave a partir de la interpretación personal de síntomas somáticos (del cuerpo).
  • Esta preocupación persiste a pesar de que la persona ha recibido exploraciones y explicaciones médicas apropiadas e incluso habiéndose realizado pruebas con altos niveles de fiabilidad.
  • La preocupación no aparece a consecuencia de ideas delirantes propias de otros trastornos o preocupaciones por el aspecto físico.
  • Además, genera un malestar significativo que afecta a la persona deteriorando areas importantes de su vida como los aspectos sociales o laborales.
  • El problema ha de persistir durante al menos 6 meses y ha de ser diferenciado de otros trastornos de ansiedad.
  • La persona tiende a llevar a cabo una peregrinación desesperada por múltiples especialistas y puede no ser consciente de su preocupación hacia la enfermedad es excesiva o injustificada.

Lo primero y más importante es descartar que haya una enfermedad médica real o que teniéndola, la persona haya desarrollado una fobia a la misma. Así como diferenciarlo también de la preocupación relacionada con la edad o la vejez.

Como síntomas físicos, exponemos a continuación los más habituales:

Gastrointestinales: - Vómitos - Dolores abdominales - Gases - Diarrea - Intolerancia alimentaria

Cardio Pulmonares: - Falta de aliento - Palpitaciones - Dolor torácico - Mareos

Síndromes Dolorosos: - Extremidades - Espalda - Articulaciones - Orinar - Otros dolores

Síndromes sexuales: - Quemazón - Indiferencia - Dolor durante el coito - Impotencia - Menstruación dolorosa - Ciclos irregulares - Exceso de pérdida menstrual - Vómitos, nauseas de embarazo

Síndromes de conversión: - Amnesia - Deglución - Pérdida de voz - Sordera - Visión doble - Visión borrosa - Ceguera - Mareo o pérdida de conciencia - Parálisis - Dificultad en la marcha - Retención de orina o dificultad - Crisis o convulsiones

Para finalizar, exponemos un esquema explicativo de la hipocondría:

Conclusiones

Como se habrá podido observar en todos los procesos mencionados anteriormente la interacción psicosomática es bastante compleja y su interpretación negativa puede llegar a convertirse en un verdadero infierno para la persona.

Es por ello que ante el reconocimiento de algún síntoma lo primero que ha de hacerse, cuando éste es recurrente y doloroso, es descartar con profesionales médicos la existencia de una enfermedad, tratando de confiar en ellos aunque se puedan considerar 2 ó 3 opiniones diferentes.

Si, habiendo descartado las enfermedades, la preocupación sigue siendo excesiva y no remite durante varios meses, sería necesaria la consulta a un profesional de la psicología familiarizado con los trastornos de ansiedad.

Los procesos subyacentes a la hipocondría generalmente pasan desapercibidos a nuestros ojos y la focalización excesiva en los síntomas físicos, como una causa única de nuestro malestar, puede resultar nefasto en nuestra interpretación, anticipando exclusivamente consecuencias fatales desde la preocupación que ello nos genere.

Pero lo último que debemos hacer es ponernos a buscar desesperadamente en internet casos similares o soluciones inmediatas. Este caos de la red no hará otra cosa que retroalimentarnos en el problema y probablemente agravarlo.

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