Noticia en Cadena SER "¿Se puede superar el miedo a conducir?"
Ansiedad, ataques de pánico, miedo físico a meterse en autovías, claustrofobia en los túneles. Es un miedo irracional, paralizante, que tiene nombre, Amaxofobia, y que se puede tratar
Es muy difícil dar una cifra exacta , pero el miedo a conducir lo sufre más de un 20% de las personas que tienen carné de conducir, según el estudio la ansiedad y su influencia en los conductores españoles. Es una fobia, como otra cualquiera, y como tal se puede tratar y superar. Y ese es el objetivo de los cursos, que de forma gratuita, se realizan en la Fundación del Comisariado Europeo del Automóvil en Madrid. Es como una catarsis de "conductores anónimos", conducidos por un psicólogo, Ignacio Calvo, quien desmonta el mito de que el miedo se produce cuando se ha sufrido un accidente. "Hay mucha más gente, en un porcentaje que supera el 65% de personas que no han tenido accidente y que desarrollan el problema por ataques de pánico, sensaciones de agorafobia al estar encerrados en un contexto de no poder escapar como en la autovía....", explica el experto. La persona que padece amaxofobia no solo desconfía de la conducción propia sino que también tiene miedo al comportamiento de otros conductores y se anticipa a situaciones que pueden darse o no.
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Sudor en las manos, tensión muscular, respiración rápida y profunda o aceleración del pulso. Estos son algunos de los síntomas de una persona con aerofobia. El miedo que inspiran algunos accidentes o desgracias aéreas como la ocurrida recientemente en la compañía Germanwings, acrecentan el temor de algunas personas a coger un avión. Pero, ¿cuál es la diferencia entre el miedo y la fobia? ¿dónde está el límite? ¿cuándo es necesario someterse a un tratamiento?
Pero qué majo eres. Saltas como un resorte cuando ves que una anciana sube al autobús para cederle tu asiento; sostienes la puerta y siempre dejas salir antes de entrar; esperas a tu vecino para subir juntos en el ascensor; eres el yerno o la nuera ideal, la pareja que toda suegra querría sentar en su mesa los domingos. Entonces, ¿qué te ocurre? ¿Qué poder ejerce sobre ti el volante, que te hace mutar en un ser despiadado, hostil, agresivo? Un poderoso demonio te domina y habla por tu boca, haciéndote pronunciar juramentos inenarrables y describir gestos imposibles. La ciencia ha hallado la respuesta; un estudio de la
Almudena se sacó el carné hace bastantes años y fue conduciendo cada vez menos a causa de un miedo creciente que la llevó a dejar el coche aparcado indefinidamente. Ahora, tiene un nuevo trabajo, abuela, y quiere superar su amaxofobia para poder llevar a sus nietos. “La motivación para volver a ponerse al volante es fundamental para superar la amaxofobia”, admite Ignacio Calvo, psicólogo especializado en tratar esta fobia.
No sé qué me pasa. No sabría explicar qué ocurre en mi interior, pero no lo puedo evitar. De repente, todo en mí se descontrola. Y por cualquier cosa, no hace falta que sea grave. Si se me escapa el autobús, si suspendo un examen, si se me acaba la leche para el desayuno. Lo único que sé es que la sangre me hierve, que las manos se me calientan y que mi cerebro estalla si no grito. La ira brota por todos los poros de mi cuerpo sin que yo pueda hacer nada. Y me da igual quién esté delante; no me importa ir contra mi hermana, contra mis padres, profesores, amigos. Tengo que descargar mi odio. Y después, claro, lo de siempre, no puedo evitar sentirme un mierda. Sí, me quedo aliviado, pero me doy asco, me siento culpable y me meto en la cama a llorar”.
